Saber perder

¿Es esto el final? Lo era. Era el final del libro. 520 páginas después acababa una historia que aun va y viene en mi cabeza día tras día. Terminaba Saber Perder de David Trueba con aquella sensación de que empezar a leer un nuevo libro tendría algo de adultero, de ilícito. Pongo en preaviso a familiares y amigos para que vayan haciendo un hueco en sus mesitas de noche ya que en este Sant Jordi va a ser mi regalo estrella. Saber perder es la evolución lógica de Trueba, madura e incisiva, con una construcción excelente, se cuela en tu interior desde las primeras páginas para no dejarte en mucho tiempo.

Y empieza así…

El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de las grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople su viento. Es el deseo de desear.

¿No quieres saber cómo acaba?


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