Si no tienes un blog no eres nadie

Esa categórica afirmación me pareció positiva durante mucho tiempo. Si no tienes un blog conservas intacto el preciado derecho de la privacidad, este que fotologs, facebooks y otras tantas redes interpersonales dinamitan y rompen a pedacitos en nombre de la revolución social.

Hace unos días que esa reflexión se ha vuelto en contra de mis principios más elementales e inamovibles. Si no tienes un blog no eres nadie, pues no tienes opinión alguna y las que pudieras tener se verán apropiadas por tus próximos. No tener opinión hasta cierto punto está bien, Amélie Nothomb dice “Es propio de personas vulgares querer explicarlo todo, incluso aquello que no tiene explicación.“, pero no es de recibo no tener opinión cuando tu trabajo, y este es mi caso, se desarrolla dentro de la industria de internet, donde todo el mundo opina.

Massa sovint oblidem que la mirada dels altres sobre nosaltres té una traducció real en el nostre comportament. I viceversa. Molts espavilats que es fan passar per savis acaben essent considerats savis de debò. És un efecte d’acció-reacció: la imatge social determina la conducta personal.” Cito a Pau Vidal, en su primera novela “Aigua Bruta”. Si no tienes un blog no tienes la posibilidad de hacerte autobombo, si por el contrario tienes uno, has descubierto la mejor de las plataformas de autopromoción. Un blog sirve básicamente para venderse a uno mismo, si tu blog no consigue venderte, apaga y vámonos.

A partir de hoy Marc Roure ya es alguien y tú, que estás leyendo esto, eres la prueba. Las cosas claras y el chocolate sólo para los que quieran relajarse.


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